
El logo de MERES combina de manera elegante el nombre de la marca y su propósito principal: la venta de inmuebles con carácter y esencia. El nombre Meres proviene del latín mereō, merēre, que significa «tener mérito» o «ganarse», lo cual refleja la misión de la empresa: ofrecer propiedades que realmente merecen ser habitadas. Además, el nombre evoca la palabra francesa Mères, que significa madres o mujeres, un simbolismo adicional que habla de protección, calidez y hogar.
El diseño del logo está inspirado en las casas asturianas tradicionales, famosas por sus altos soportales en forma de arco. La letra «M» se forma a partir de la estructura de estos arcos, creando una conexión visual clara entre el nombre de la marca y la idea de hogar. La «M» no solo es la inicial de Meres, sino que también representa la arquitectura robusta y acogedora de los inmuebles que ofrece la empresa.
El techo sobre la «M» completa la imagen de una casa, reforzando la idea de protección y seguridad, cualidades que cada propiedad de MERES ofrece. Así, el logo comunica visualmente que cada casa no solo está construida, sino que está diseñada para ser un hogar con valor y mérito.
Casas que merecen.
SECTOR
Inmobiliario y gestión de propiedades
SERVICIOS
Naming
Branding estratégico
Identidad visual
Posicionamiento de marca
TIPO DE PROYECTO
Proyecto de branding
OBJETIVO
Crear una marca inmobiliaria capaz de transmitir confianza, valor y sentido de hogar, diferenciándose mediante una identidad vinculada al concepto de las casas que merecen ser habitadas.




No te conformes con lo que necesites, lucha por lo que te mereces.

El que no lucha por lo que quiere no merece lo que desea.

A veces hay que desprenderse de lo que se desea para descubrir lo que se merece

Quien de verdad aprecia el valor es quien merece tenerlo.

A cada cual lo que se merece.

Nadie se queja de tener lo que no se merece.

Todo lo que merece la pena, merece el esfuerzo para lograrlo.

Todo el mundo merece que le ocurra algo bueno, al menos una vez en la vida.

El que poco pide poco merece.

Distingue bien quién merece una explicación, quién solo una respuesta y quién absolutamente nada.

La lucha vale la pena si el fin lo merece.

La mayoría de las cosas que nos estresan realmente no merecen la pena.
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